Mostrando entradas con la etiqueta Dra. Delia María Crovi Druetta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dra. Delia María Crovi Druetta. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de mayo de 2008

Comunidades universitarias y TIC. Diagnóstico realizado en la UNAM


Comunidades universitarias y TIC. Diagnóstico realizado en la UNAM

Dra. Delia Crovi Druetta

Resumen:

La presente ponencia tiene como propósito presentar los resultados del Diagnóstico "Acceso, uso y apropiación de las TIC en la comunidad académica de la UNAM", concluido en 2007. Se trata de un amplio trabajo de campo desarrollado entre profesores, investigadores, divulgadores del conocimiento y estudiantes de la Universidad Nacional, empleando entrevistas en profundiad, grupos focales y un cuestionario estadístico. Algunos de los resultados obtenidos confirman las conclusiones de estudios similares realizados con anterioridad en otras instituciones de educación superior, en tanto que otros indican la necesidad de intervenir con acciones concretas que permitan aportar soluciones a problemas que se detectaron.

Antecedentes

Los resultados aquí presentados forman parte del Programa de Investigación Social en Tecnologías de Información, el cual se desarrolla dentro del marco del Macroproyecto “Tecnologías para la Universidad de la Información y la Computación” desarrollado en la Universidad Autónoma de México, UNAM. Dicho programa integra tres proyectos de investigación:

1. Apropiación de las TIC en la práctica docente, de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia, CUAED.

2. Uso de los sistemas de información en la Biblioteca Central: estudio de caso. desarrollado en la Dirección General de Bibliotecas, DGB.

3. Tecnologías de la información en la comunidad académica de la UNAM: acceso, uso y apropiación, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, FCPS.

Las dos primeras investigaciones están en la etapa final de recopilación de información. En este contexto, y para los fines de esta ponencia, se reportan los resultados obtenidos en la tercera investigación “Tecnologías de la información en la comunidad académica de la UNAM: acceso, uso y apropiación”, ya concluida.

Cabe mencionar que la investigación que reportamos inició en 2005 y tuvo como meta final elaborar un diagnóstico de las prácticas culturales de acceso, uso y apropiación de los miembros de la comunidad académica de la UNAM y de sus estudiantes, en materia de computadora, Internet, software e información digital, a fin de recomendar mecanismos y estrategias que fomenten un mejor empleo de esos recursos. En la su fase inicial realizamos un amplio tratamiento teórico de los cambios experimentados por las instituciones de educación superior, a partir del paradigma de la sociedad de la información y el conocimiento. Se investigó asimismo la situación real de la UNAM en cuanto a su disponibilidad de recursos humanos y materiales relacionados con la apropiación de las TIC, así como el proceso histórico de incorporación de nuevas tecnologías a la institución.

Analizamos específicamente la computadora e Internet, así como las bases de datos digitales que proporciona la UNAM, debido a que son los recursos que la universidad ofrece a investigadores, profesores y estudiantes. A fin de poder integrar y complementar resultados de ambas fuentes, se utilizaran tanto instrumentos cuantitativos (cuestionario estratificado por dependencia de la UNAM), como cualitativos (entrevistas en profundidad y grupos focales). En este contexto, reportamos los datos relevantes obtenidos mediante la aplicación de:

- 1,200 cuestionarios a profesores e investigadores de carrera de diversas dependencias de la UNAM.

- 32 entrevistas en profundidad a profesores e investigadores de carrera de dos facultades: Ciencias Exactas y Ciencias Políticas y Sociales, y de dos Institutos: Física y Sociales.

- 8 sesiones de grupos focales con estudiantes de licenciatura de las cuatro áreas de conocimiento, de los primeros y últimos semestres de sus respectivas carreras.

Respecto a las categorías básicas empleadas en el estudio: acceso, uso y apropiación, cabe mencionar que respecto a la primera consideramos que en términos cotidianos el acceso es la acción de acercarse a algo. Significa también entrada o paso. Para el derecho el acceso refiere al modo de acercarse a algo a fin de conseguir su dominio. En el caso de las TIC sostenemos que el acceso está vinculado a la posibilidad de ofrecer recursos para todos los usuarios, es decir, permitirles la entrada o paso. Visto desde esta perspectiva, las políticas públicas han vinculado el acceso a los conceptos de igualdad y democracia, por lo que existen numerosos programas a nivel nacional e internacional, destinados a atender esta esas demandas.

En cuanto a la categoría uso, para esta investigación fue definida como el ejercicio o práctica general, continua y habitual, por lo que en el caso de las TIC. La idea de uso está vinculada con su empleo cotidiano. También se relaciona con la utilidad/beneficio que proporcionan, es decir, cómo se aprovechan o emplean esos recursos tecnológicos a fin de obtener el máximo rendimiento al realizar ciertas actividades.

Finalmente, para la definición de apropiación partimos de la propuesta de A. Leontiev. Este autor sostiene que los procesos de apropiación implican el dominio de un objeto cultural, así como el reconocimiento de la actividad que condensa ese instrumento y con ella los sistemas de motivaciones, el sentido cultural del conjunto. En otros términos, al apropiarnos de un objeto cultural nos apropiamos también del régimen de prácticas específico que conlleva su uso culturalmente organizado. De allí que en los procesos de apropiación resulta crucial la apropiación de la naturaleza y sentido de la actividad que encarna el objeto.

A partir de este contexto, cuando nos referimos a apropiación estamos pensamos en una incorporación plena de esas TIC al capital cultural y social de la comunidad académica de la UNAM. Y esto implica que los individuos consultados para el estudio no sólo tienen acceso a ellas, sino que cuentan con habilidades para usarlas y llegan a ser tan importantes en sus actividades cotidianas (productivas, de ocio, relacionales) que pasan a formar parte de sus prácticas sociales cotidianas.

1. Practicas culturales de los profesores e investigadores de la UNAM con relación a las TIC

1.1 Cuestionario aplicado a una muestra estratificada por dependencia

A partir de cuestionarios aplicados a una muestra estadística, se obtuvieron 1,218 respuestas de investigadores y profesores de carrera de diversas escuelas, facultades, centros e institutos de la UNAM. Debido a la estructura del cuestionario los principales resultados que presentamos a continuación, se encuentran divididos en las tres categorías básicas del estudio: acceso, uso y apropiación, así como bases de datos digitales.

Acceso. Uno de los hallazgos más importantes fue que existe una brecha digital respecto al acceso en la UNAM. Las diferencias se encuentran fundamentalmente entre los tipos de dependencia, es decir, los institutos y centros de investigación proporcionan mayor y mejor acceso a la computadora e Internet, en comparación con las Facultades y Facultades de Estudios superiores (FES). En último término se encuentran las escuelas, en donde la oferta de acceso a computadora e Internet, es más escasa. Con respecto a la oferta de capacitación en cómputo, se observó que existe una alta consideración hacia los cursos ofrecidos por la UNAM, de tal suerte que el 82% de quienes han tomado cursos extracurriculares lo han hecho en esta misma casa de estudios. Entre quienes no los tomaron en la UNAM, el 32% dijo que el horario era la principal causa para no haberlo hecho. La mitad de los académicos que respondieron al cuestionario, afirmó que en su dependencia sí se organizaban cursos de cómputo especializados en su área de estudio.

Uso. El uso más importante que los académicos le dan a las herramientas de Internet se enfoca a la investigación, seguido por la docencia y por último la divulgación. En términos generales, las herramientas más utilizadas son el correo electrónico, las páginas web generales y los portales institucionales. Los servicios o entornos menos utilizados por los académicos son la sindicación de contenidos (RSS), los weblogs, el chat y los wikis.

Apropiación. El nivel de apropiación se determinó a partir de la autopercepción de las habilidades específicas y de uso que los académicos atribuyen a la computadora e Internet. El nivel general que se aprecia es alto en la mayoría de los académicos. Es importante destacar que quienes demostraron mayor apropiación hacen un uso más intensivo de las bases de datos y de las herramientas de Internet para sus labores de docencia, investigación y divulgación. En el proceso de apropiación un elemento importante es la forma en cómo aprenden las habilidades para usar la computadora e Internet. En este sentido destaca que quienes mejor utilizan la computadora aprenden, en primer lugar, gracias al autoaprendizaje y a la enseñanza informal de otras personas, en tanto en segundo lugar se encuentran que han tomado cursos como parte de su formación profesional. Estos resultados demuestran la necesidad de fortalecer la curricula de las carreras en cuanto a desarrollo de habilidades informáticas.

Bases de datos

El análisis del uso de bases de datos resulta imprescindible en el contexto del presente estudio, debido a que la UNAM invierte una cantidad muy importante en estos recursos digitales.

En cuanto a la percepción de oferta, el 78% de los académicos afirman que la UNAM les proporciona acceso a bases de datos especializadas en su área de estudio, en tanto que el 77% afirma utilizarlas. No obstante, del 33% que no utiliza bases de datos, casi el 10% dijo que no lo hace porque las desconoce. Finalmente, sólo el 35% del total de quienes usan las bases de datos, dijo que se sienten satisfechos con la oferta proporcionada por la UNAM, el resto solicita mayores recursos o más específicos.

Constantes

Existen algunos indicadores que guardan un comportamiento regular a lo largo del estudio. Se pueden sintetizar en las siguientes ideas: a mayor edad menor uso de las tecnologías de información; a más años de uso, mayor nivel de apropiación. Por su parte, el género y el tipo de nombramiento (profesor o investigador de carrera) no influyeron en su forma y nivel de apropiación y uso. No obstante el análisis por área sí marcó una diferencia significativa. Las Ciencias Biológicas y de la Salud tuvieron un mayor nivel de apropiación y uso, tanto de la computadora y de Internet como de bases de datos digitales. En segundo término se ubicó el área Físico-Matemáticas y de las Ingenierías, seguido por Ciencias Sociales y Humanidades y Artes.

Fuente: Elaboración propia

1.2 Entrevistas en profundidad

Mediante la técnica “bola de nieve”[1], se realizaron 32 entrevistas en profundidad a diversos profesores e investigadores de la UNAM en cuatro entidades: Facultad de Ciencias (FC), Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS), Instituto de Física (IF) e Instituto de Investigaciones Sociales (IIS).

En cada caso se inició entrevistando a un profesor o investigador que emplea las TIC, quien a su vez recomienda a un colega para responder a las preguntas planteadas por la investigación. De esta manera el número de entrevistas dependió del agotamiento de opiniones y reiteración de la información. Cuando la información recabada se tornó repetitiva y por lo tanto no agregó datos u opiniones nuevas, se consideró oportuno cerrar la etapa de entrevistas.

Estas entrevistas pusieron énfasis, de igual forma, en las tres categorías básicas de la investigación que se mencionaron anteriormente. Con respecto al acceso se pudo observar que existe un mayor nivel de satisfacción en ambos institutos frente a las dos facultades referidas.

En relación al uso, las diferencias identificadas responden al área de conocimiento, es decir, por una parte existen coincidencias en los resultados obtenidos en el Ciencias Físico-Matemáticas y de las Ingenierías (Facultad de Ciencias Exactas e Instituto de Física), y por otra en Ciencias Sociales (Facultad de Ciencias Políticas y Sociales e Instituto de Investigaciones Sociales). Las entrevistas revelaron que los académicos del área de Ciencias Físico-Matemáticas y de las Ingenierías expresan una preferencia por el uso de la computadora como herramienta de trabajo, en tanto que en Ciencias Sociales se observa el fenómeno inverso, es decir, se utiliza más el Internet que la computadora para apoyar las labores académicas.

En cuanto a la apropiación se identificaron dos aspectos fundamentales: la forma de aprendizaje y los cambios experimentados a partir del uso de la computadora personal. En primer término, tanto los académicos de institutos como los de las facultades expresaron que aprendieron a utilizar la PC principalmente gracias al autoaprendizaje, sobre todo, debido a que en aquel entonces (décadas de los setenta y ochenta) eran escasos los cursos sobre esta materia. En cuanto a los cambios experimentados en sus prácticas laborales, la percepción del uso de la computadora personal e Internet es de agrado, sobre todo para las facultades comprendidas en el estudio. Consideran que ambos recursos constituyen una importante herramienta de trabajo que ha venido a beneficiar sus actividades académicas en varios sentidos. Entre las principales transformaciones a partir de su uso, destacaron la rapidez, el ahorro de tiempo, la facilidad para localizar nuevas fuentes de información, la posibilidad de comunicación con colegas y de realizar trabajo colaborativo, así como la creación de redes de investigadores.

Fuente: Elaboración propia

2. Practicas culturales de los estudiantes de la UNAM con relación a las TIC

Mediante la realización de ocho sesiones de grupos focales[2] con estudiantes de licenciatura, se pudieron identificar diversos elementos y acciones a seguir con relación al acceso, uso y apropiación de las Tecnologías de Información y Comunicación, TIC, que ofrece la universidad a la comunidad estudiantil. Se contó con la participación de 80 universitarios de cuatro áreas de conocimiento: 20 de Ciencias Físico-Matemáticas e Ingenierías, 20 de Ciencias Biológicas y de la Salud, 20 de Ciencias Sociales y 20 de Humanidades y de las Artes, tanto de los primeros como de los últimos semestres.

Entre los resultados destaca que los estudiantes recurren más a opciones externas a la UNAM (sus hogares o cibercafés) para usar la computadora e Internet. A pesar de colocar los servicios universitarios en tercer término como opción de acceso, los alumnos consideran que en todos los casos los recursos son básicamente los mismos, ya que cuentan con los programas o software que requieren, equipos, periféricos e infraestructura. La razón de que la UNAM esté en tercer lugar en materia de acceso, es que existen restricciones para actividades tales como bajar música, mensajería instantánea, entre otros.

Con relación al uso se identificaron dos tipos: académico y de socialización. El primero se refiere a las prácticas en torno a las TIC para la realización de actividades académicas, como son sus trabajos escolares. El segundo se concentra en la realización de actividades relacionadas con la socialización y el entretenimiento. La mayoría de los participantes, manifestó que usan sobre todo el correo electrónico, el msn, las comunidades virtuales para hacer amigos, bajar música, videos y películas, con fines de socialización, convirtiéndose éste en el uso primordial.

Se pudo identificar que la apropiación está sujeta al acceso a la infraestructura tecnológica y a las habilidades en el uso de las mismas. Esta se presenta de manera diversa entre los estudiantes y dependen fundamentalmente de su área de conocimiento. En este sentido, mientras que para los estudiantes de las áreas Biológicas y de la Salud y Físico-Matemáticas e Ingenierías, las TIC son instrumentos fundamentales en las actividades académicas y la vida en general; para los estudiantes de las áreas de Ciencias Sociales son instrumentos de socialización y para los de Humanidades y Artes son consideradas herramientas secundarias tanto para lo académico como para la socialización.

Cabe destacar que los estudiantes del área de Ciencias Biológicas y de la Salud fueron los que manifestaron una mayor apropiación de las TIC en el ámbito académico. Expresaron un fuerte interés en el conocimiento y actualización de las tecnologías. Por su parte, los alumnos de Ciencias Sociales, demostraron mayor apropiación en materia de socialización.

Según las opiniones vertidas por los estudiantes, es importante poner énfasis en la difusión y orientación de los servicios con los que cuenta la UNAM, desde el primer semestre de la licenciatura. Propusieron el desarrollo de estrategias de información innovadoras que promuevan una mayor integración, incorporación y aprovechamiento de las tecnologías que ofrece la universidad. Asimismo, comentaron que es importante que se ponga atención en los equipos y espacios disponibles, su buen funcionamiento y actualización, así como que contengan los programas que se ocupan con mayor frecuencia. Solicitaron también contar con un mayor número de equipos, ya que en algunos casos éstos son insuficientes.

De acuerdo a las opiniones vertidas por los participantes, fue posible identificar que los profesores ocupan un lugar importante en la sensibilización hacia el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación, ya que tienen una influencia directa en el desarrollo y enriquecimiento profesional de los universitarios. No obstante, consideran que son pocos los profesores que conocen y usan las TIC para impartir sus clases. Algunos realizan o han comenzado a utilizar presentaciones multimedia, correos electrónicos, blogs o grupos yahoo en sus prácticas académicas.

Fuente: Elaboración propia

COMENTARIOS FINALES

Este Diagnóstico constituye sólo un primer acercamiento a las prácticas, opiniones y reflexiones de la comunidad académica de la UNAM en su labor docente y de investigación, así como de los estudiantes. En este sentido, no se trata de la culminación de un estudio, sino de los primeros indicios sistematizados sobre las prácticas, ideas y reflexiones sobre el acceso, uso y apropiación de las TIC en la UNAM.

Su riqueza metodológica radica en haber combinado métodos cualitativos (entrevistas y grupos focales) y cuantitativos (el cuestionario), mediante los cuales fue posible delinear un panorama general del estado en que se encuentra esta problemática en nuestra universidad. Representa asimismo, un valioso esfuerzo para proveer indicadores confiables derivados de una amplia investigación empírica, a partir de los cuales es posible identificar no sólo las asignaturas pendientes, sino también, los logros alcanzados hasta el momento.

El Diagnóstico es asimismo, un recurso para identificar diversas líneas de investigación que pueden ser retomadas en estudios posteriores, tales como las diferencias por área de conocimiento, dependencias, género, edad, nivel de estudios, entre otros indicadores relevantes para su estudio. Es también, un recurso para proponer acciones correctivas e iniciativas que permitan fomentar el acceso, uso y apropiación de las TIC en la comunidad académica de la UNAM, al tiempo que den respuesta a las inquietudes y demandas detectadas entre alumnos, profesores e investigadores.

Fuentes consultadas

Crovi Druetta, Delia (2007), “Retos de las universidades en la sociedad de la información y el conocimiento”, en Roxana Cabello y Diego Levis (editores). Medios informáticos en la educación/ a comienzos del siglo XXI, Buenos Aires, Prometeo. ISBN 978-987-574-144-7. pp. 177-196.

Frey, L., Botan, K., & Kreps, G. (2000). Investigating communication. NY: Allyn & Bacon.


[1] Frey, Botan y Kreps (2000: 133), definen esta técnica de muestreo como aquella en la que los sujetos participantes de un estudio refieren a otros individuos, que a su vez refieren a otros que son también incluidos en la muestra. Esta técnica también recibe el nombre de muestreo por red (network sample) o muestreo por multiplicidad (multiplicity sample). De la misma manera en que al descender por una cuesta, una bola de nieve va incorporando más materia, igual sucede con la red de participantes que son agregados a la muestra de una investigación que emplee esta técnica.

[2] Los grupos focales trabajan a partir de sesiones en las que participan entre seis y diez personas, seleccionadas previamente con base en características tales como sexo, edad, ocupación, nivel educativo y que responden a las necesidades del tema acerca del cual se quiere indagar. Los participantes (que no se conocen entre sí) opinan libremente acerca de un tema ordenado a partir de una guía de tópicos y sobre el cual no se les ha informado antes de la sesión. Un moderador, especializado en la conducción de este tipo de reuniones, es quien coordina y orienta la sesión a fin de alcanzar los objetivos del grupo. Se realizan tantas sesiones como sean necesarias, sin embargo, es conveniente dejar de hacerlas cuando diferentes grupos comienzan a repetir sus opiniones y ya no aportan nada nuevo sobre el tema. La experiencia indica que el agotamiento del tema se produce alrededor de la cuarta o quinta sesión.

viernes, 27 de julio de 2007

ACCESO DEMOCRÁTICO, USO COMPARTIDO Y APROPIACIÓN CULTURAL DE LAS TIC *


XIX Encuentro Nacional AMIC
“Las claves necesarias de una Comunicación para la Democracia”
2, 3 y 4 de mayo de 2007, Villahermosa, Tabasco



ACCESO DEMOCRÁTICO, USO COMPARTIDO Y APROPIACIÓN CULTURAL DE LAS TIC *

DRA. DELIA MARÍA CROVI DRUETTA



Resumen:

El propósito de este trabajo es reflexionar en torno a tres conceptos frecuentemente utilizados para referirnos al empleo de las Tecnologías de Información y Comunicación: acceso, uso y apropiación. La ponencia explica que el acceso debe ser democrático, el uso compartido y que la apropiación posee una dimensión cultural capaz de producir cambios significativo en los individuos a partir de la incorporación de nuevos elementos que modifican y enriquecen su capital cultural. Finalmente, la autora expresa la importancia de contar con políticas públicas, en especial educativas, que fomenten la creación de una cultura digital.

Abstract

The purpose of this paper is to think about three concepts frequently used to refer the use of Information and Communication Technologies: access, use and appropriation. The paper explains that access should be democratic, the use should be shared and appropriation has a cultural dimension capable to produce meaningful changes in people. Finally the author refers the importance to develop public policies, specially in education field, to create a digital culture.

Los orígenes de la sociedad de la información
Aunque se ha escrito bastante acerca de cómo se origina el concepto de sociedad de la información primero y posteriormente, sociedad de la información y el conocimiento, SIC, en este artículo haremos una breve referencia a esos orígenes. Consideramos que es particularmente importante recordarlos porque en ellos se encuentra el embrión de algunos cambios, conceptos, perspectivas teóricas y de acción, que se aplicarían a los llamados países del sur, concretamente a los latinoamericanos, en el proceso de construcción de la SIC. A partir de estas referencias iniciales, revisaremos los conceptos de acceso, uso y apropiación, los que a nuestro juicio adquieren un significado diferente en la medida en que están atravesados por una brecha digital y cognitiva que separa a ciudadanos y países. Finalmente, reflexionaremos sobre las posibilidades efectivas de los países del sur para contar con una SIC cuyos parámetros estén delineados en políticas públicas.
La década de los 80 para América Latina fue particularmente importante porque en ese periodo dan inicio las políticas neoliberales y con ellas las reformas del Estado. En este panorama destacan dos instituciones: el Fondo Monetario Internacional, FMI, y el Banco Mundial, BM, que fueron alcanzando un papel protagónico frente a la crisis latinoamericana desatada en esa década por el pago de la deuda externa. Como sabemos, ante la amenaza que esa crisis representaba para los Estados Unidos y su sistema financiero, aparecen los programas de ajuste según los cuales es la población quien asume el mayor costo. En este contexto va surgiendo un nuevo tipo de sociedad y también, un Estado de nuevo cuño: se pasa de un Estado de bienestar preocupado por la protección del empleo, la industria nacional y el mercado interno, a un “Estado mínimo”, que va cediendo al mercado sus responsabilidades como regulador del orden social.
El FMI había sido creado para corregir en el corto plazo los desequilibrios monetarios, pero no tenía capacidad para resolver problemas a más largo plazo como lo es el mencionado paso de un Estado de bienestar a un Estado mínimo. En este contexto surge el BM como institución encargada de consolidar las reformas estructurales del Estado.
Fue en 1989 cuando el economista John Williamson Williamson elaboró a partir de ese contexto, el documento que luego conoceríamos como “Consenso de Washington”, que representó un cambio de timón para la economía mundial. A partir de entonces las principales instituciones económicas internacionales establecieron, por primera vez, una serie de medidas que los países de América Latina debían aplicar. Estas medidas, supuestamente, estaban encaminadas a garantizar el crecimiento económico y el desarrollo de la región, mediante lineamientos que orientaban la transición de esos países hacia una economía de mercado con inserción mundial. A 17 años de distancia, podemos afirmar que la realidad nos dice algo muy diferente sobre este nuevo tipo de gobernanza mundial, ya que fue el origen de profundas crisis en los países latinoamericanos.
El liderazgo del FMI y del BM tiene una importancia crucial debido a que estas instituciones son las que se encargan de aportar el contenido simbólico y la explicación de los cambios que se estaban operando. La labor que desempeñaron, además de las orientaciones de carácter económico de por si fundamentales, se ubican en el plano discursivo y simbólico, lo que les permite resemantizar algunos conceptos y llenar de sentido otros que hasta entonces no existían. Sus propias argumentaciones se convierten en el deber ser de los Estados y llegan a ser conceptos condicionantes de las políticas públicas y las acciones gubernamentales.
Fue en la década de los 70 cuando las nuevas tecnologías, cuyas raíces pueden buscarse por lo menos dos décadas antes en los desarrollo militares que alimentaron la guerra fría, empiezan a difundirse socialmente. A partir de entonces, las tecnologías vinculadas con la producción, procesamiento, circulación y consumo de la información, comenzaron a destacar dando lugar a lo que hoy conocemos como TIC, Tecnologías de Información y Comunicación. La característica de este grupo de desarrollos tecnológicos, es su rápida actualización y su incidencia en todas las actividades del ser humano, a demás de contar con una parte dura (hardware) y otra blanda o lógica (software) que serían origen de dos ramas industriales fundamentales y pilares de la convergencia.
En los 80 tiene lugar un proceso paulatino y ascendente de promoción de las TIC, en el marco de un nuevo modelo político económico centrado en el libre mercado. Esos serían los cimientos de la sociedad de la información, cuya construcción se promueve abiertamente a partir de los 90. Enunciada de diferentes modos (era digital, autopistas de la información, sociedad de la comunicación, sociedad red, sociedad informatizada, sociedad digital, etc.) este tipo de sociedad propone hacer de la información uno de sus insumos fundamentales. En 1993 Peter Drucker acuña el término sociedad del conocimiento[1], agregándose esta noción al componente informativo, lo que da lugar al concepto “sociedad de la información y el conocimiento”, SIC[2].
En este tipo de organización la información y el conocimiento ocupan un lugar sustantivo y se convierten en fuente de riqueza al ser incorporados a los procesos productivos y educativos (Miège, 1998). La SIC valora la inteligencia en su dimensión colectiva o social y es también una sociedad cuyas oportunidades se presentan de manera desigual tanto entre individuos como entre naciones, lo que da lugar al concepto de brecha digital. Debido a que se caracteriza por un volumen de información creciente, resulta indispensable utilizar herramientas tecnológicas digitales para procesar, almacenar y distribuir esos datos.
Estos breves antecedentes sirven para enfatizar que la expansión tecnológica y del modelo neoliberal, constituyen el sustento de lo que conocemos como globalización, proceso que ha facilitado el control de los mercados mundiales por parte de empresas y corporaciones norteamericanas, europeas y algunas asiáticas. Sirven además para remarcar que no podemos hablar de sociedad de la información y el conocimiento sin reconocer sus raíces neoliberales, sustentadas en una organización con economía de mercado y alcance mundial, así como de sus hondas repercusiones culturales.
La globalización se encuentra en el centro de la cultura moderna, en tanto que los usos culturales se hallan en el centro de la globalización. Es una relación recíproca (…) Para plantear este argumento comienzo con una interpretación básica y relativamente aceptada de la globalización como condición del mundo moderno: la llamo conectividad compleja. Con esto me refiera a que la globalización se relaciona con la red de interconexiones e interdependencia, en rápido crecimiento y cada vez más densa, que caracteriza a la vida social moderna. La noción de conectividad se encuentra, de una u otra forma, en la mayor parte de los planteamientos sobre la globalización (Giménez, 2006:331)
Es en ese contexto de conectividad compleja, donde precisamente tienen lugar innumerables transformaciones que impactan a la vida cotidiana. Se trata de un proceso social multifacético y multifactorial, que como lo han enfatizado algunos autores, impacta todas las área de nuestra vida (Castells, 1999).

El acceso como perspectiva democratizadora
De una manera general el término acceso puede entenderse como una entrada o paso, aunque también se vincula con la acción de acercarse a algo (http://www.rae.es). Si vemos al acceso desde el punto de vista del derecho, se refiere al modo de acercarse a algo con el propósito de conseguir su dominio. Esta última idea es interesante porque si la vinculamos con las tecnologías de información y comunicación, TIC, indicaría que el acceso en definitiva facilita el domino sobre esas tecnologías.
No obstante, para los países latinoamericanos la tendencia es identificar el acceso a las TIC con un ideal democratizador, de igualdad, según el cual la meta es ofrecer infraestructura técnica para todos los usuarios. Es desde esta perspectiva que, cuando se intentan delinear políticas públicas o cuando las TIC se incorporan a metas gubernamentales, el propósito es lograr igualdad y democratizar el acceso. En concordancia con este punto de vista, a partir del desarrollo de innovaciones tecnológicas y de la convergencia en red, cuando los países de la región o algunas de sus instituciones públicas han propuesto o desarrollado acciones tendientes a garantizar el acceso de los ciudadanos a las TIC, lo han hecho para promover su acercamiento a los aparatos tecnológicos.
Aunque esas iniciativas puedan ser encomiables, en general resultan parciales, ya que se atiende sólo una parte de la demanda: la tecnológica. Dicho en otros términos, proveer de infraestructura técnica para garantizar que los ciudadanos tengan un acceso igualitario[3] apenas puede entenderse en la primera acepción de acceso: una entrada o paso.
En trabajos anteriores hemos considerado que al menos cinco escenarios se interrelacionan en el concepto de brecha digital: tecnológico, económico, habilidad informáticas, capital cultural y político[4]. Por ello, si la perspectiva de los programas de la región para incorporar las TIC a la vida social parten sólo del horizonte tecnológico, las demás dimensiones de la brecha digital quedan relegadas y estamos sólo ante uno de los niveles que nos interesa analizar en este trabajo: el acceso.
La UNESCO en su documento “Hacia las sociedades del conocimiento” (http://unesdoc.unesco.org/) ha señalado que la capacidad de acceso y asimilación de informaciones y conocimientos es desigual, tanto entre los diferentes grupos sociales como entre los países. Enfatiza que las categorías socioeconómicas más desfavorecidas no sólo tienen un acceso restringido a la información o al conocimiento, sino que además no cuentan con los mismos recursos y habilidades cognitivas para asimilar la información que otros grupos sociales con mayores recursos económicos y culturales. Como resultado de este desequilibrio, además de enfrentar la brecha digital tenemos el reto de superar la brecha cognitiva.
Así, la aparente democratización del acceso a los medios de comunicación y a las fuentes de información, se esteriliza cuando sólo ciertos sectores tienen recursos para aprovechar esos beneficios, dejando marginado a un alto porcentaje de la población. Queda claro entonces que el concepto de brecha va más allá de los procesos de digitalización, abarcando además la ciencia, el conocimiento intuitivo o no organizado, la educación, la cultura, es decir, lo que Pierre Bourdieu llamó capital cultural.
La pobreza y la marginalidad en sus diferentes perspectivas, están directamente asociadas al déficit de competencias informáticas dando lugar a un nuevo tipo de exclusiones que incapacita a los ciudadanos para insertarse en la SIC y a los países para crear su propia sociedad de la información e intervenir en condiciones de igualdad en los destinos mundiales. Ciertos grupos sociales (jóvenes, adultos mayores, mujeres, minorías, migrantes, discapacitados, entre otros) han sido especialmente vulnerables en materia de acceso tecnológico y por carecer de habilidades o de capital cultural para apropiarse de la información circulante.

Compartir el acceso
La historia de América Latina se ha caracterizado por la emergencia de formas de organización que priorizan las acciones colectivas. La construcción de la SIC no es la excepción: existen en la región numerosas casos de acceso compartido o colectivo, a través de los cuales los ciudadanos usan las redes. Locutorios, cibercafés, centros digitales, telecentros, infocentros, son algunos de los nombres que reciben los lugares desde los cuales es posible tener acceso compartido a Internet, el medio más representativo de la convergencia tecnológica. Ya sea como parte de negocios privados o de acciones gubernamentales, el acceso compartido ha resultado ser una salida a la escasez de infraestructura. En algunos casos incluso se brinda orientación al usuario, con lo que en parte se busca enfrentar la brecha cognitiva.
La Comisión Económica para América Latina, CEPAL, en su documento “Políticas públicas para el desarrollo de las sociedades de la información en América Latina y el Caribe” (Doc.W515’05,TUNIS/CONTR/07, http://www.cepal.org/,) distingue tres tipos de financiamientos en el acceso colectivo: el que propicia directamente el Estado, el que recibe un subsidio mínimo mediante fondos de acceso universal y los que dependen de fondos de inversión. La propia CEPAL indica que los mayores problemas que enfrentan este tipo de centros se refieren a su gestión y mantenimiento, además de que por diversas razones no siempre atienden a los grupos más necesitados en esta materia.
Dentro de las formas emergentes de acceso compartido, sobre todo referidos a fuentes informativas, debemos considerar también a las bibliotecas y centros de documentación actualizados con recursos digitales. En ocasiones estas bibliotecas funcionan como centros de ayuda, intercambio y comunicación (Capurro, 2001 http://www.dgz.org.br/abr02/Art_01.htm).
UNESCO enfatiza que el acceso universal debe seguir siendo el pilar en el cual se basa la transición hacia las sociedades del conocimiento (http://unesdoc.unesco.org/). No obstante esta advertencia, tal como ocurre en la base tecnológica (hardware), se ha dado una paulatina y constante privatización de ciertas fuentes informativas de calidad (software y bases de datos, por ejemplo). Aunque muchos no dudan en proclamar a la información y el conocimiento como bienes de dominio público, debido a que contribuyen al desarrollo del capital humano y de la creatividad, desde sus orígenes la SIC encaja en un modelo de mercado. En este modelo la información como materia prima del conocimiento, se concibe y gestiona como mercancía.
La resistencia que en su momento provocó el modelo neoliberal llevó a presentar a la Sociedad de la información y el conocimiento como un modelo de desarrollo aparentemente desideologización, basado en la libre circulación de sus componentes principales, información y conocimiento. Sin embargo, no podemos desconocer ni olvidar sus raíces neoliberales. Así, el anclaje neoliberal de la SIC constituye un lastre que impide a los países latinoamericanos despegar hacia su crecimiento cultural y económico. En cambio, asistimos a un nuevo tipo de exclusiones donde países y ciudadanos marginados quedan fuera del alcance de los recursos informativos.

El uso, entre el acceso y el conocimiento
Derivado de la preocupación por el acceso, se habla frecuentemente del concepto de uso de las TIC, que entendemos como el ejercicio o práctica habitual y continuada de un artefacto tecnológico. Pero que tengamos una práctica habitual y continuada de un artefacto tecnológico, nos dice poco cerca de para qué lo usamos.
El uso en su dimensión práctica y real, constituye así una preocupación para la investigación, ya que a veces logramos saber que las TIC se usan, pero no sabemos bien para que. Mientras los medios audiovisuales (televisión, radio y antes el cine) han sido identificados con el entretenimiento, en torno a las computadoras existe un imaginario de trabajo, estudio, responsabilidad. ¿Es esto cierto en la práctica? Parcialmente sí, ya que de otro modo no estaríamos experimentado los cambios en los sistemas productivos, educativos y relacionales que se viven actualmente. Sin embargo, aún quedan interrogantes por resolver relacionados tanto con la brecha digital y como con la cognitiva. Conocer las trayectorias de uso que dibujan los ciudadanos de manera individual, como miembros de una institución, empresa o grupo social, puede ser de mucha utilidad para definir con mayor precisión este concepto.
Battro, A. y P. Denham (http://www.byd.com.ar) señalan que el uso de la computadora debe tener un significado personal para el usuario. Es sobre ese significado que debemos indagar, ya que muchas veces las computadoras y otras tecnologías están instaladas pero nadie las usa con regularidad ni con provecho. En otros casos, se sabe que se usan, pero se desconoce el propósito para el cual se usan. Tales preocupaciones sugieren que la categoría uso debe analizarse relacionándola con el acceso, con las trayectorias, pero también con un concepto fundamental para la construcción de una SIC: la apropiación.

La dimensión cultural de apropiación
A Alexei Leontiev le debemos el concepto de apropiación, que se desprende de los planteamientos de Vygotsky y su teoría histórico-cultural. Éste a su vez refuta los planteamientos originales de la teoría cognitiva de Jean Piaget, de corte biológico.
Tanto Piaget como Vygotsky en sus análisis sobre los orígenes de los procesos psicológicos humanos abordan el término de interiorización, pero lo hacen desde puntos de vista distintos. Diversos autores (Rogoff, 1993 y Castorina, Ferreiro, De Oliveria y Learner, 1996) concuerdan que para Piaget el funcionamiento intelectual es una particularidad del funcionamiento biológico y, en este sentido, para él, la adaptación cognitiva es el proceso fundamental en el proceso de conocimiento. Dicho de otro modo, el sujeto incorpora a sus esquemas de pensamiento nuevas experiencias y mediante la asimilación se transforma. Tal proceso se realiza con la intervención del ambiente, mediado por la aplicación de esquemas que corresponden a las características de cada uno de los cuatro estadios de desarrollo cognitivo que Piaget definió (sensioromotor, preoperacional, operaciones concretas, operaciones formales) [5].
Mientras para Piaget la asimilación tiene una perspectiva biológica, la teoría vigotskyana sostiene que el desarrollo intelectual del individuo no puede comprenderse sin una referencia al mundo social en el que el ser humano está inmerso. El desarrollo debe ser explicado no sólo a partir de la interacción con los otros en un contexto social dado, sino que introduce la mediatización intelectual de instrumentos generados sociohistóricamente (en nuestro caso, las TIC).
A partir de estos planteamientos Leontiev, introduce el término apropiación, que ha tenido uso creciente en Psicología de Desarrollo y Educacional. Leontiev busca resaltar las discontinuidades entre procesos culturales y naturales[6]. Con el concepto apropiación intenta atrapar las particularidades de los procesos culturales, retomando elementos que permiten superar el posible dualismo subyacente a la noción de interiorización. “… el proceso de interiorización no consiste en la transferencia de una actividad externa a un plano interno preexistente de la conciencia: es el proceso a través del cual se forma este plano” (Leontiev, en Banquero, 1990:57). Apropiarse es formar un plano interior acerca de una situación social dada. La cultura se proyecta en la mente como la mente lo hace en la cultura (Ramírez, 1992).
Según Leontiev el proceso de apropiación realiza la necesidad básica y el principio fundamental del desarrollo ontogenético humano: la reproducción en las aptitudes históricamente formadas por la especie humana, incluyendo la aptitud para comprender y utilizar lenguaje. Se trata de apropiarse de un producto cultural objetivado externamente, pero simultáneamente es el desarrollo de una facultad (Banquero, 1990).
La concepción de Leontiev acerca de la interiorización permite ampliar y clarificar algunos de los planteamientos vygotskianos. A pesar de la cercanía entre ambos enfoques, existen importantes diferencias entre ellos, especialmente en lo que se refiere a la importancia concedida a la mediación semiótica (Wertsch, 1981; Kozulin, 1984). Para apropiarse de un objeto o de un fenómeno, hay que efectuar la actividad correspondiente a ese objeto o el fenómeno considerado. Por ejemplo cuando decimos que el ser humano se ha apropiado de un instrumento, significa que ha aprendido a utilizarlo correctamente, y que las acciones y operaciones motrices y mentales necesarias para ello se han formado (Leontiev en Rogoff 1993). El proceso de apropiación se realiza durante la actividad que el ser humano desarrolla con respecto a objetos y fenómenos del mundo del entorno. Tal actividad no puede formarse por si misma en el ser humano: se forma mediante la comunicación práctica y verbal con la gente que le rodean, en una actividad común con ellos.
Los procesos de apropiación implican el dominio de un objeto cultural, pero implican también el reconocimiento de la actividad que condensa ese instrumento y con ella los sistemas de motivaciones, el sentido cultural del conjunto. En otros términos, al apropiarnos de un objeto cultural nos apropiamos también del régimen de prácticas específico que conlleva su uso culturalmente organizado. De allí que resulte crucial en los procesos de apropiación, la apropiación de la naturaleza y sentido de la actividad que encarna el objeto.
Podemos afirmar entonces que al apropiarse de las TIC los ciudadanos de América Latina o de cualquier otra región del planeta, se apropian también de las condiciones de acceso y uso de esas TIC, incluyendo las diferencias apuntadas en materia de brecha digital y cognitiva. La apropiación se produce por la participación de hecho en la actividad que se lleva a cabo con las TIC. Inicialmente esta actividad se realiza en forma gradual y asistida, pero luego el usuario encuentra caminos propios e independientes.
Para Rogoff (1993) la apropiación es participativa, porque el individuo se apropia de los procesos sociales en los que participa de un modo activo. Considera que es a través de la participación guiada en diversos escenarios socioculturales como tiene lugar la apropiación. Enfatiza la dimensión temporal de este proceso, ya que los cambios que sufre un individuo en el proceso de apropiación participativa se basan en cambios previos y sientan las bases de cambios en el futuro (Rogoff, 1993).
Estas afirmaciones pueden ser la base a partir de la cual estructurar programas sociales con el propósito de lograr que los ciudadanos se apropien de ciertas TIC, en especial, las referidas a la computación y las redes. La apropiación participativa coincide con el concepto de comunicación situada, es decir, realizar intervenciones directas para el uso de las TIC en aspectos específicos del entorno (educación, producción, servicios, etc).

Hacia una cultura digital
La unión de los elementos que hemos esbozado: políticas neoliberales, acceso, uso y apropiación, dan a los habitantes Latinoamérica un contexto específico para la construcción de la SIC.
Según el ya mencionado documento de CEPAL existen en la región tres niveles de capacitación digital: el básico (habilidad para manejar programas de uso general), el intermedio (habilidad para manejar programas de uso general y algunos otros de mayor complejidad) y avanzado (habilidad para el manejo de programas más sofisticados en su forma y otros más avanzados, tales como software de gestión y para actividades productivas). Entre esos tres niveles no hay fronteras claras. El desarrollo de las habilidades se logra por tres vías: autoaprendizaje, instituciones gubernamentales que realizan campanas y ofrecen infraestructura, u organizaciones privadas que ofrecen cursos en función de demandas reales o supuestas (http://http://www.cepal.org/).
A partir de esas reflexiones, CEPAL llama la atención sobre un aspecto importante: el desarrollo de estas habilidades digitales está fuera de las instituciones escolares y de formación. En efecto, este tipo de conocimiento ha sido incorporado a la formación de los individuos como una capacitación adicional, en la cual no hay certificaciones ni sanciones, lo que sin duda representa un desafío para los sistemas educativos. Las instituciones educativas han ido incorporando las TIC a sus programas a distancia y presenciales, pero no han incorporado el desarrollo de las habilidades informáticas a las currículas escolares.
En concordancia con lo que hemos destacando, Raúl Trejo indica que existen tres barreras que se interponen en el uso de las redes: la falta de políticas públicas para la promoción de una cultura digital, el costo de los servicios de conexión y de los equipos de cómputo, así como la capacitación de los usuarios (Trejo en Capurro, 2005, http://www.dgz.org.br/abr02/Art_01.htm. Brasil).
Desde nuestra perspectiva, un tratamiento adecuado en torno a la primera barrera bien podría eliminar las dos restantes. En efecto, adecuadas políticas públicas para la promoción de una cultura digital bien podrían ofrecer soluciones a los costos de conexión y equipos, así como a la capacitación de los usuarios. Es por ello que consideramos que hablar de una cultura digital, implica entrelazar este concepto con las políticas públicas referidas al acceso, uso y apropiación de las TIC, así como con los programas educativos.
En este contexto, vale la pena mencionar que Gilberto Jiménez, desde una concepción simbólica de la cultura, la define como:
La cultura es la organización social de significados, interiorizados de modo relativamente estable por los sujetos en forma de esquemas o de representaciones compartidas y objetivados en forma simbólica, todo ello en contextos históricamente específicos y socialmente estructurados (Giménez, 2006:13) .
Esta definición puede aplicarse al ámbito digital, pero sólo podremos decir que existe una “cultura digital” en la media en que la organización de sus significados tenga lugar en un contexto social concreto y pueda compartirse. Hasta el momento sólo algunos han logrado apropiarse de esos significados y compartir sus representaciones. El neoliberalismo, un modelo generador de exclusiones y privatizador de los recursos de información y conocimiento que han sido proclamados como públicos, interfiere en el desarrollo de una cultura digital. La ausencia de políticas públicas para promover una cultura digital, también.
Para contrarrestar estas limitaciones, cada vez es más necesario realizar esfuerzos compartidos (gobierno, sociedad civil, sector privado), encaminados a fortalecer una cultura digital y a reemplazar el camino del autoaprendizaje o imitación explorado hasta ahora por los ciudadanos para usar y apropiarse de las TIC. Además de superar la perspectiva del determinismo tecnológico para situarse en el verdadero sentido que tiene la apropiación, tal como la hemos analizado, este tipo de esfuerzos debe estar encaminado a incorporar a los grupos hasta ahora marginados del proceso de construcción de la SIC.
Consideramos que la apropiación de las TIC es inherente al desarrollo de una sociedad de la información y el conocimiento. Así, si para desarrollar una cultura digital es necesario cambiar comportamientos y modificar hábitos en los cuales apropiarse de las TIC es fundamental e irreversible, la educación dispone de instrumentos poderosos para transformarse y transformar. Pero esto significa primero echar por tierra el modelo centralizado, organizado en torno al maestro y la institución, pasando a valorar cada vez más la inteligencia distribuida, el trabajo colaborativo y en red, la participación democrática y el acceso igualitario.
El reto, en todo caso, es lograr que los usuarios de las TIC sean mucho más que consumidores de tecnología y contenidos, convirtiéndose en creadores e innovadores a partir de sus propias capacidades tecnológicas. Es necesario entonces, crear formas activas de usarlas, diseñar programas participativos, de comunicación situada frente a un problema y un entorno específico. Este tipo de acciones constituye, al mismo tiempo, el punto de partida de un necesario proceso de acción-reflexión-acción que nos indique en cada caso, el significado personal y social de las TIC .


Bibliografía
Banquero, R. 1990. “Vygotsky y el aprendizaje escolar”. Editorial AIQUE: México.
Battro, A. y Denham, P. (1997) Digital education. En: http://www.byd.com.ar/dewww.htm Howard Gardner. Graduate School of Education. Harvard
Bourdieu, P. 2002. “La distinción. Criterios y bases sociales del gusto”. Traducción de Maria del Carmen Ruiz de Elvira. Editorial Taurus: México.
Castells, Manuel. 1999. “La era de la información. La sociedad red”. Volumen I, Siglo XXI Editores. México.
Castorina, J., Ferreiro, E., De Oliveria, M. y Learner, D. 1996. “Piaget – Vygotsky: contribuciones para replantear el debate”. Paidós. México.
· Crovi Druetta, Delia y Francisco Hernández Lomelí. Coordinadores. 2004. “Internet y televisión. Una mirada a la interculturalidad”. Colección Comunicación y Diversidad Cultural coordinada por Sarah Corona Berkin y Carmen de la Peza Casares. Universidad de Guadalajara, Ciudad de Zapopan y UAM-Xochimilco. México.
· Giménez Montiel, Gilberto. 2005. “Teoría y análisis de la cultura. Volúmenes I y II”. Intersecciones. CONACULTA-IC@CULT. México.
Kozulin, A. 1984. “Psychology in Utopia: Toward a Social History of Soviet Psychology”. Cambridge, MA: MIT Press.
· Papalia, D., Wendkos, S. y Duskin, R. 2005. “Desarrollo humano”. Traducción de María Elena Ortiz Salinas. Editorial McGraw-Hill Interamericana: México.
Ramírez, J.D. 1992. “Psicología de la comunicación. Proyecto docente y de investigación. Memoria de Cátedra”, Universidad de Sevilla.
Rogoff, B. y Jean Lave.”Everyday cognition: Its development in social context”, Harvard University Press, Cambrid­ge, 1984.
Rogoff B. 1990. “Apprenticeship in thinking: Cognitive development in social context”. Oxford University Press, New York.
Rogoff, B. 1993. “Aprendices del pensamiento. El desarrollo cognitivo en el contexto social”. Paidós. México.
Wertsch, J. 1988. “Vygotsky y la formación social de la mente”. Editorial Paidós. Barcelona, España.

Fuentes hemerográficas y digitales
Voces y Culturas, “Las industrias audiovisuales ante la revolución informacional”, entrevista realizada por Martín Becerra a Bernard Miège, No. 14, Barcelona, España, II Semestre 1998, pág. 143 a 162.
Battro, A. y P. Denham. “La educación digital” . http://www.byd.com.ar/
CEPAL, Comisión Económica para América Latina, “Políticas públicas para el desarrollo de las sociedades de la información en América Latina y el Caribe” Doc.W515’05,TUNIS/CONTR/07. http://http://www.cepal.org/.
Capurro, R. (2001) “Perspectivas de una Cultura Digital en Latinoamérica”. Revista de Ciência da Informação. V.3 n.2. Brasil. http://www.dgz.org.br/abr02/Art_01.htm. Consultado en agosto de 2006
Diccionario de la Real Academia Española. Madrid. http://www.rae.es/. Consultado en agosto de 2006.
Montuschi, Luisa. “Datos, información y conocimiento. De la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento”.
http//www.ideas.repec.org/p/cem/doctra/192.html. Consultado en septiembre de 2006
UNESCO (2005) “Del acceso a la participación: hacia sociedades del conocimiento para todos”. En: Hacia las sociedades del conocimiento. http://unesdoc.unesco.org/. Consultado en agosto de 2006.

Notas
* Las presentes reflexiones son producto de una investigación mayor titulada “Tecnologías de información en la comunidad académica de la UNAM: acceso, uso y apropiación”, de la cual la autora es coordinadora. Esta investigación se desarrolla en el marco de la línea de investigación social del Macroproyecto Universidad de la información y la computación, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
[1] Friedrich Hayek, quien posteriormente recibiera el premio Nobel de Economía, publicó en 1945 un artículo titulado “The uso of knowledge in society” . Este trabajo señalaba que los criterios a tomar en cuenta para la asignación de recursos disponibles en la economía debían estar basados en el conocimiento. Señalaba además, que el sistema económico más eficiente sería el que hiciera uso pleno del conocimiento existente. Hayek ponderaba asimismo, el conocimiento no organizado (al margen o junto al científico) que se producía en circunstancias particulares de tiempo y lugar. (Montuschi, http//www.ideas.repec.org/p/cem/doctra/192.html)
[2] De manera general entendemos por SIC a una sociedad caracterizada por un modo de ser comunicacional que atraviesa todas las actividades: industria, entretenimiento, educación, organización, servicios, comercio, etc. Este tipo de sociedad se alimenta de un rápido crecimiento e innovación en materia de tecnologías de información y comunicación, las que impactan a todos los sectores sociales. Se caracteriza asimismo, por un volumen de información creciente que hace indispensable el uso de herramientas tecnológicas para procesarla, almacenarla y distribuirla
[3] A pesar de este determinismo tecnológico y el relativo optimismo que se quiere transmitir por su intermedio, innumerables datos que son resultados de mediciones sobre las infraestructuras tecnológicas en la región, dan cuenta que el acceso a las tecnologías está muy lejos de ser igualitario o democrático.
[4] Estos escenarios son: a) Tecnológico, referido a la infraestructura material disponible así como al grado de actualización de dicha infraestructura. b) Económico, relacionado con la carencia o disponibilidad de recursos para acceder a las redes, lo que se manifiesta tanto a nivel personal, como entre los sectores gubernamentales y algunos privados. c) Habilidades informáticas, o sea, las capacidades cognitivas que deben poseer los individuos para apropiarse adecuadamente de los nuevos medios digitales. Estas habilidades establecen rangos de usuarios que van desde los repetidores de caminos aprendidos sin una racionalidad ni explicación (exploración y juego), a los que son capaces de innovar y crear a partir de las posibilidades de las redes (apropiación); d) Capital cultural, expresados en términos de Pierre Bourdieu y e) Político, escenario que identifica las políticas públicas sobre el acceso a las redes y la voluntad de generar participación en torno a ellas (Crovi, 2004).
[5] Piaget definió una secuencia de cuatro estadios o grandes periodos por los que todos los seres humanos atravesamos en nuestro desarrollo cognitivo: sensoriomotor, preoperacional, operaciones concretas, operaciones formales. En cada uno de esos periodos, nuestras operaciones mentales adquieren una estructura diferente que determina como vemos el mundo (Papalia, D., Wendkos, S. y Duskin, R., 2005).
[6] Partiendo de la discusión central de Vygotsky sobre la interiorización es fiel a los primeros trabajos sobre la zona de desarrollo próximo del propio Vigotsky.