jueves, 29 de mayo de 2008

La comunicación didáctica: alternativa para eficientar el modelo educativo flexible de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco


XX ENCUENTRO NACIONAL AMIC 2008


PONENCIA



LA COMUNICACIÓN DIDÁCTICA: ALTERNATIVA PARA EFICIENTAR EL MODELO EDUCATIVO FLEXIBLE DE LA UNIVERSIDAD JUÁREZ AUTÓNOMA DE TABASCO

MESA DE TRABAJO

COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN

MTRO. LUIS CARLOS CUAHONTE BADILLO

MTRO. ARMANDO MORALES MURILLO

MAYO DE 2008

MONTERREY N. L.

INTRODUCCIÓN

Las competencias comunicativas implican construir y desarrollar una serie de estrategias cognitivas, centradas en la capacidad de atribuir sentido a lo que se lee y de producir significados comprensibles para los demás en la escritura. Estas son competencias básicas que la acción educativa no debe ni puede eludir, y constituyen requisitos fundamentales para introducir a los sujetos en la cultura letrada a la que pertenece.

Lectores y escritores competentes se forman cuando participan socialmente de actos de lectura y escritura, tal como siempre se afirma: se aprende a ser un lector competente al leer y a ser un escritor competente, al escribir.

El desarrollo de competencia comunicativa implica, además, la responsabilidad de contribuir a la formación de personas que sean capaces de hacer uso público de la palabra, de poder escuchar y comprender diferentes formas discursivas y de saber cómo hacerse escuchar en las más diversas situaciones.

Tanto la lectura como la escritura constituyen y establecen competencias comunicativas por excelencia y, para que las mismas sean significativas, es preciso que quien las lleve a cabo no sólo interactúe con textos de diferente naturaleza, sino que también pueda poner en práctica una serie de destrezas cognitivas de diversa índole.

CONTEXTO DE LA FLEXIBILIDAD ACADÉMICA EN LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO

La universidad pública mexicana se encuentra en un punto de impresionantes

redefiniciones que obligan a reflexionar en torno a los rasgos que le dan identidad, a su papel frente al Estado y a su proyección en el futuro de mediano y largo plazo. En este sentido, si bien su compleja diversidad político-administrativa, sus orientaciones académicas, su tamaño y la calidad de sus licenciaturas, no permiten sintetizarla en un solo concepto, también es claro que en los países de la región ha asumido una doble finalidad: generar conocimiento de frontera y difundirlo con los más altos niveles de calidad, así como comprometerse con necesidades de la sociedad y con los valores, tradiciones y cultura que nos dan identidad.

Sin embargo en las últimas décadas ha sufrido un profundo deterioro, resultado de la grave crisis económica y política, al grado de que no se observa un entorno propicio para la generación del conocimiento, la investigación y el desarrollo tecnológico.

La falta de vinculación entre el desarrollo científico y las necesidades sociales ha determinado la formulación de políticas científico tecnológicas parciales y de corto alcance. Al respecto, es preciso señalar que en México, existe la convicción de que la educación superior debe encauzarse a satisfacer las necesidades de la sociedad, a percibir las demandas de conocimiento, de cambios e innovación y de solución de aquellos problemas planteados por el mercado laboral.

Cabe destacar que esta situación representa un reto para nuestro país porque, en términos generales, somos consumidores de conocimiento y estamos fuera de la red internacional que define desde la normatividad en torno a su circulación, hasta su valor en el mercado.

Lo paradójico es que, si bien la sociedad del conocimiento ha colocado su producción, desarrollo y distribución como elemento crucial y plataforma del progreso, en nuestro país poco se hace para impulsar una gran revolución tecnológica. No está por demás señalar que para producir y conquistar el insumo del futuro inmediato, el conocimiento, las naciones necesitan capitalizarse en un sector clave: los cuadros humanos altamente calificados.

Debe destacarse el hecho de que del mismo modo que se ha globalizado el capital, el conocimiento lo ha hecho a la par, ya que penetra todas las esferas y niveles, su finalidad está marcada por su vinculación directa con la fuerza productiva. La información es una forma de poder ya que inaugura un nuevo sector de producción, el relacionado con la generación y difusión del conocimiento.

La inserción de México en el mercado mundial no puede fincarse en la ventaja comparativa de una fuerza de trabajo barata, por el contrario, demanda desarrollar nuevas ventajas comparativas que sólo pueden resultar de la innovación tecnológica y de contar con profesionales más competitivos.

Ello implica el reconocimiento de que el retraso científico y tecnológico es superable ya que la materia prima necesaria para corregirlo está constituida por el talento y la capacidad del personal humano que existe natural y potencialmente en todos los países del mundo. Bajo este panorama, es preciso reconocer que la formación universitaria es un factor clave en el desarrollo no sólo de la economía, sino de la sociedad misma.

De ahí el imperativo de contar con egresados de las instituciones de educación superior, capaces de sentar las bases de todo aquello que demanda el país, y de proporcionar la formación que requiere la sociedad mexicana del Siglo XXI,

Esta perspectiva implica llevar a cabo profundas transformaciones en todos los niveles de las instituciones universitarias como por ejemplo, pautas específicas de trabajo académico, procesos de enseñanza e investigación, transferencia tecnológica, nuevas relaciones con la sociedad, el Estado y el mundo laboral. Igualmente involucra dar impulso a ofertas multidisciplinarias, promover innovaciones en los modelos educativos y en los sistemas pedagógicos y redefinir la importancia y ampliación de la investigación.

También se requiere de recursos que permitan ampliar y modernizar la infraestructura, como parte del apoyo a las labores de docencia e investigación. Es menester crear y consolidar cuerpos académicos de alto nivel, cuyas características básicas sean su elevada formación académica y su participación en redes nacionales e internacionales de intercambio académico. Es decir, el desafío central consiste en revitalizar la vida académica de las instituciones universitarias como un entorno positivo y una plataforma favorable para la realización de sus tareas sustantivas bajo parámetros de calidad, pero con alto sentido ético.

Un primer paso en esta dirección, es innovar críticamente el currículo universitario con el fin de propiciar una sólida transición hacia un nuevo paradigma, caracterizado por colocar en su centro de actuación a la generación de conocimiento, pero sostenido por ejes transversales y programas flexibles que favorezcan una verdadera fusión entre las ciencias y las humanidades.

No todos los elementos que integran el proceso de innovación e integración curricular son nuevos. La flexibilidad por ejemplo, es un aspecto propuesto desde hace por lo menos tres décadas, pero su carácter era fundamentalmente administrativo y se reducía a la selección de materias optativas o bien a la ausencia de restricciones en el plazo para concluir los estudios de licenciatura. Hoy día, la flexibilidad es una noción que sintetiza la vorágine de cambios globales, nacionales y locales, en todas las esferas de la sociedad y que afectan desde los aspectos estructurales de la economía hasta la cultura, la identidad y las relaciones sociales.

La innovación que se pretende en este marco flexible, debe dirigirse a la edificación y creación de una visión del mundo que forme individuos y agrupamientos sociales, que se conviertan a la vez, en actores de un cambio fundamental en la sociedad en la cual se desenvuelven.

En este contexto, la formación universitaria debe ofrecer la más amplia gama de experiencias científicas, tecnológicas y humanísticas articuladas a la realidad. No sobra señalar que la educación superior no se puede subordinar a las regularidades impuestas por la dinámica del mercado, por el contrario, debe seguir contribuyendo a la definición de la soberanía y a la formación del ser, de la identidad, de la historia y del porvenir.

Bajo esta perspectiva, es fundamental asumir la innovación, como un proceso discontinuo de rupturas y tensiones constantes frente a los paradigmas tradicionales, debe concebirse como un proceso que opera en un entorno de profundas resistencias que obstaculizan la emergencia de una nueva configuración de saberes y poderes. Por eso el paradigma de la innovación depende de la capacidad de las universidades para constituirse en organizaciones de aprendizaje, donde la innovación constituya el eje de la cultura académica.

Así, la innovación universitaria implicará que el conocimiento se encuentre en permanente evolución, requiriéndose de una gran visión en un tiempo en que nuestra prosperidad y seguridad dependen de nuestra capacidad para desarrollar estudiantes que pueden comprender y sean capaces de implicarse en los espectaculares cambios sociales que provoque la sociedad del conocimiento.

En este marco, es fundamental señalar que hoy día el contexto institucional de las universidades públicas del país, favorece el desarrollo y consolidación de una innovación dirigida a enfrentar con creatividad el desafío de autotransformarse, generando procesos de construcción colectiva de un nuevo perfil universitario basado en la convergencia de valores y en la apropiación del cambio por parte de los distintos actores que integran la comunidad universitaria.

La integración de la universidad en el mundo globalizado le reclama redimensionar sus funciones tradicionales de docencia e investigación, para desarrollar con mayor solidez el conocimiento en todas sus manifestaciones y formar a los profesionales que puedan hacer frente a situaciones de cambio y recreación del conocimiento, con habilidades cognitivas y capacidades sociales básicas para tomar decisiones fundamentadas y adecuadas ante una sociedad cada vez más exigente e incierta que vive cambios vertiginosos.

CAMBIOS PARADIGMÁTICOS EN LA FORMACIÓN DE PROFESIONALES UNIVERSITARIOS

La transformación de la universidad en relación con la formación de profesionales debe plasmarse, en última instancia, en un rediseño curricular, que es el verdadero termómetro para medir la transformación que experimenta una institución universitaria, en todo caso se pude asumir que una universidad es, su currículum.

Lo anterior nos lleva a considerar las dimensiones de la formación ya que cualquier cambio en la formación de profesionales por su carácter sistémico, se ve reflejado en diversas funciones e impacta todos los componentes relacionados, como la investigación, la vinculación y extensión, los aspectos normativos, de infraestructura, financiamiento y administrativos tanto en relación con las condiciones laborales, principalmente de los docentes, como de la regulación y seguimiento del proceso académico.

Al transformar la docencia, trastocamos las formas de enseñanza y aprendizaje establecidas, esta transformación supone modificar el currículum, incorporar nuevas formas de acceder al conocimiento y generarlo ante una perspectiva cada vez más compleja que significa problemáticas de índole social, científica, tecnológica y humana imposible de resolver de forma unidisciplinaria. Por lo anterior, lograr un desarrollo humano sustentable, formar personas preocupadas por el cuidado del ambiente, la edificación de una cultura de paz, la democracia, la tolerancia y respeto, implica:

- Establecer mecanismos que permitan una formación más integral y articulada. Formación en situaciones reales o simuladas del futuro ejercicio profesional en contextos Interdisciplinarios, equilibrio entre teoría y práctica, comunicación colegiada entre docentes de un mismo espacio o de diferentes espacios.

- Pertinencia, que significa vinculación con lo social, económico, científico, tecnológico, laboral y educativo propio del espacio profesional y de la continuidad de la formación.

- Mejorar la calidad del proceso docente por medio de la articulación de las diversas funciones de la universidad para contribuir al logro de su misión educativa; formar profesionales y especialistas, dotados del saber y las destrezas adecuadas y a la vez, contribuir al adelanto, ampliación y difusión del conocimiento.

- Actuar con equidad en el acceso a los estudios y los servicios formativos ante la innegable masificación y diversidad cultural que enfrenta la universidad, sin perder su autonomía y libertad académica.

- Establecer sistemas más abiertos y flexibles acordes al desarrollo del conocimiento, los intereses y vocaciones de los estudiantes en la conformación del currículo profesional.

- Una orientación que permita formarse ante la incertidumbre que se enfrentará en el ejercicio de una profesión a través del aprendizaje permanente, es decir, aprender a aprender, autoaprendizaje, aprendizaje a lo largo de la vida.

Una formación universitaria que incida de manera decisiva en el contexto mencionado, ha de ser plural, con contenidos culturales que abarquen la diversidad de la sociedad actual, con la capacidad de generar y aplicar el conocimiento y de intervenir en la solución de los problemas fundamentales de nuestro tiempo.

En otras palabras, el sujeto que se forma en las aulas de la universidad ya no es un receptor pasivo de conocimientos ajenos a sus intereses, por el contrario, es un universitario que toma decisiones y asume con responsabilidad su proceso formativo.

Ante este panorama, nos encontramos en la necesidad de formar sujetos que cuenten con competencias cognitivas, que sepan hacer frente a las situaciones de cambio y transformación del conocimiento y que posean las capacidades sociales necesarias para enfrentar a un mundo globalizado.

Lograr esto no solamente implica un cambio funcional del currículum, sino una transformación en la cultura académica y científica de la institución, ya que el cambio en el currículum y los preceptos sobre los que se construye impactan en toda la institución y sus actores, particularmente aquellos que le dan vida al proceso formativo, educandos y docentes, de ahí que cuando queremos concretar propósitos formativos de esta índole, debemos generar las condiciones apropiadas de infraestructura que soporten las innovaciones derivadas de cualquier propuesta.

Por ejemplo, el proceso enseñanza-aprendizaje, en esta perspectiva, exige que se potencien estrategias de formación y actualización permanentes de los docentes, así como de apoyo al aprendizaje de los estudiantes, tales como la tutoría, la asesoría, la incorporación de nuevas tecnologías de la información y comunicación (NTIC), que modifican los escenarios de enseñanza con la adecuación de laboratorios, bibliotecas, cubículos de atención personalizada, etc., los cuales deben estar acordes con las pretensiones e la formación de la época actual.

Asimismo los elementos normativos y administrativos que regulan y apoyan el proceso docente se ven trastocados y en esa medida deben ser modificados tanto interna como externamente. En lo normativo, ante una perspectiva adecuada a los ritmos, intereses y características del aprendiz, el docente deberá considerar nuevas formas en la evaluación y certificación por ejemplo, mediante la el reconocimiento de la experiencia o la evaluación de competencias. Lo mismo debe ocurrir en relación con las formas de organizar, regular y administrar el trabajo académico, ya que la transformación requiere mayor colaboración y comunicación entre los responsables de la educación de los futuros profesionales.

De ahí que quienes se encuentren en este proceso académico, laboralmente deben hallar condiciones estables para desempeñare con calidad y eficiencia su labor, lo que lleva a pensar en que, para soportar económicamente estas acciones, la universidad, además del financiamiento que recibe, debe buscar alternativas que le permitan subvencionar sus requerimientos, sin detrimento de la autonomía.

La formación universitaria marcada por la incertidumbre, reclama la habilidad de prever, con base en la comprensión del presente, así como de desarrollar la destreza para identificar áreas estratégicas de oportunidad y conocimiento, problemáticas que a mediano plazo pueden emerger o ser relevantes y aplicar conocimientos a la realidad social y profesional, por lo que nuestros estudiantes deben contar con una formación profesional científica acorde con el nivel de educación en que se encuentran.

Por eso el aprendizaje no debe limitarse a la asimilación del conocimiento mediante la búsqueda, sistematización, asociación y descripción de la información que circula, sino propiciar la formación de individuos que comprendan la realidad para desentrañar su complejidad.

Para ello será necesario desarrollar la capacidad de reflexionar críticamente acerca del conocimiento en su contexto histórico y social, como la vía para incentivar la creatividad y la innovación, lo cual implica, recuperar el sentido de una educación integral para la realización humana, en un proyecto de vida personal y profesional, meta que no puede lograse sin una formación sólida en el terreno de la investigación científica y humanística.

Es notorio entonces que, en cuanto a la formación de profesionales y la conformación del currículo, nos encontramos ante un cambio de paradigma, que consiste en desplazar el acento de los procesos de enseñanza a los de aprendizaje, con lo cual se genera un renovado interés por las teorías o paradigmas del aprendizaje.

En este sentido, a partir del trabajo desarrollado por la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI presidida por Jaques Delors (18), se planteo que la educación se debe estructurar en torno a cuatro aprendizajes fundamentales, que constituyen los pilares del conocimiento que son:

- Aprender a conocer. Adquirir los instrumentos de la comprensión y dominar los instrumentos del saber supone aprender a aprender ejercitando la atención, la memoria y el pensamiento.

- Aprender a hacer. Influir sobre el propio entorno está estrechamente ligado con la formación profesional y a la noción de competencia. Este aprendizaje es indisoluble del aprender a conocer.

- Aprender a vivir juntos. Cooperar con los demás en todas las actividades humanas supone el descubrimiento del otro y la tendencia hacia objetivos comunes.

- Aprender a ser. Desarrollo global del individuo para hacer florecer la personalidad a fin de estar en posibilidad de obrar con creciente autonomía, juicio y responsabilidad personal.

Los cuatro pilares anteriores convergen en uno sólo que conforma integralmente a la persona.

Lo anterior supone, centrar ahora los procesos de transmisión del conocimiento en los aprendizajes, es decir, en el aprendiz, en el alumno, lo cual no significa desconocer o suprimir la importancia de los procesos de enseñanza y mucho menos, el rol del docente, ya que en este contexto, el docente, al dejar de ser el centro, se transforma en un guía, en un tutor, en un suscitador de aprendizajes, capaz de generar en su aula un ambiente apropiado para tal fin. Se podría decir que se transforma en un coaprendiz con su alumno, pero no se esfuma ni deja de ser importante en la relación maestro-alumno que está en el fondo de todo proceso de enseñanza y aprendizaje.

Es claro que el modelo tradicional de la cátedra universitaria entra en crisis ante los cambios inexorables de la época actual y requiere una revisión a fondo ante el crecimiento acelerado del conocimiento y su rápida obsolescencia, así como ante el desplazamiento del aparato escolar como único referente de educación y el seguimiento de la escuela paralela de los medios de comunicación masiva y la rápida difusión de la información mediante las modernas tecnologías.

También es claro que para acceder al conocimiento requerimos aprenderlo y aprehenderlo, de ahí que en este cambio paradigmático el aprendizaje represente la esencia de la universidad contemporánea. Esta relación sólo se puede entender cuando concebimos el aprendizaje como un proceso activo y de construcción de conocimientos que lleva a cabo el sujeto que aprende y que en la actualidad constituye una competencia fundamental.

De esta forma, al ubicarse en una era compleja, de incertidumbre y cambios acelerados en lo social, científico, tecnológico, económico y político, la universidad debe asumir el reto de un cambio paradigmático fundamental en lo pedagógico y redimensionar tanto los procesos de enseñanza y aprendizaje, como los fines y competencias que deben promoverse en las personas y profesionales del conocimiento que debe formar.

Ante una sociedad con retos mayores, el ciudadano debe educarse con la finalidad de estar preparado para los cambios constantes que acarrea la permanente actualización, de ahí el énfasis en el cambio de paradigma. Por consiguiente, los docentes, que son los profesionales encargados de contribuir en esa formación, deben prepararse de acuerdo con las exigencias del entorno y con el ritmo de los cambios sociales, cuestión que incluye la globalización del saber. Por su parte la universidad deberá proveerse de las condiciones adecuadas que le permitan enfrentar los desafíos de esta formación en el siglo actual

CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL MODELO EDUCATIVO DE CURRÍCULUM FLEXIBLE DE LA UNIVERSIDAD JUÁREZ AUTÓNOMA DE TABASCO.

En la sociedad del conocimiento, las instituciones de educación superior están llamadas a jugar un papel fundamental, al fortalecerse la premisa de que la educación y el conocimiento son el motor y la base del desarrollo de las naciones.

Esto determina la necesidad de adoptar cambios estructurales en cuanto a los paradigmas que explican y permiten operar el proceso de aprendizaje, a fin de estar en condiciones de capitalizar el caudal de oportunidades que brinda la generación de información, que se desarrolla a un ritmo vertiginoso en la mayoría de los campos del conocimiento.

La creación de un Modelo Educativo innovador en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (22) responde de una manera eficiente a la necesidad de ese nuevo horizonte de desarrollo de la educación y del conocimiento, acorde con los desafíos del cambio y con las expectativas de la sociedad mediante la transformación de sus procesos académicos, en aras de que sus estudiantes construyan aprendizajes centrados en el desarrollo personal y profesional

PRINCIPIOS EDUCATIVOS QUE SUSTENTAN EL MODELO EDUCATIVO.

El Modelo Educativo de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, es el referente institucional que expresa el conjunto de valores, políticas y principios básicos que forman parte de la filosofía e ideal universitario y orienta el quehacer académico. En el se plasman las concepciones acerca de los fines de la educación, sobre las relaciones con la sociedad, el conocimiento, la enseñanza y el aprendizaje.

Los principios educativos que sustentan el Modelo, son:

- Formación integral del estudiante

Proceso continuo de desarrollo de las potencialidades de la persona, equilibrando los aspectos cognitivos y socioafectivos, hacia la búsqueda de su plenitud en el saber pensar, saber hacer, saber ser y saber convivir con los demás, como profesionales y personas adaptadas a las circunstancias actuales y futuras.

- Calidad educativa

Es un principio integrador del quehacer universitario, que implica haber logrado las características, estándares e indicadores establecidos por organismos nacionales e internacionales, que se traduce en la formación de profesionales humanistas capaces de integrarse al campo laboral y de influir de manera eficaz en el desarrollo social.

- Sentido de pertenencia

Integración de la comunidad universitaria a partir de la aprobación de los principios y valores de nuestra institución, que se traducen en un compromiso social y profesional para fomentar y enaltecer el espíritu e identidad universitaria.

- Pluralidad

Respeto y tolerancia a la diversidad de ideas y opiniones, reconocimiento de la individualidad y dignidad de las personas que permitan la convivencia social.

- Igualdad

Respeto a los derechos y libertades de todos los ciudadanos, promoviendo la consecución del bien común en igualdad de condiciones.

- Ética

Valores que modelan para bien la conducta humana, enfatizando la rectitud y el espíritu democrático.

El modelo educativo se sustenta, desde el punto de vista psicopedagógico, en los principios de los paradigmas más pertinentes y vigentes de la teoría psicológica y pedagógica, particularmente, de las teorías constructivista y humanista. Estas resaltan la singularidad e integralidad del sujeto que aprende en libertad, como principio para la construcción del aprendizaje, la autogestión y la autonomía como propósitos y contextos para aprender y, particularmente, la significatividad del aprendizaje, hacia la cual confluyen todos los esfuerzos de organización del proceso educativo, con la intención de formar profesionales competentes, comprometidos con su entorno, capaces de aprender a aprender.

Las características del Modelo Educativo son las siguientes:

- Flexibilidad curricular y académica.

- Centralidad del aprendizaje y del estudiante.

- Definición de competencias profesionales.

- Redefinición de los roles del docente y del estudiante.

- Diversificación de las experiencias de aprendizaje y evaluación.

- Pertinencia y suficiencia de las condiciones institucionales para la operatividad del Modelo.

DIMENSIONES DEL MODELO EDUCATIVO

El proceso continuo de formación integral de los estudiantes es un eje sustancial del Modelo Educativo, lo que implica una educación en la cual se desarrollan las dimensiones de la persona: intelectual, humana, social y profesional.

- Dimensión intelectual.- Tiende al desarrollo de las funciones intelectuales de alto nivel, entre ellas el pensamiento lógico, autónomo, reflexivo y crítico. Tiene como finalidad desarrollar las capacidades cognoscitivas de los estudiantes para que sientan gusto y curiosidad por el saber, según sus posibilidades y potencialidades, favoreciendo en ellos un autoconcepto positivo y la capacidad de tomar decisiones y solucionar problemas.

- Dimensión profesional.- Esta orientada hacia la generación de conocimientos, destrezas y habilidades científicas y técnicas profesionales encaminadas a una práctica pertinente de la profesión, que permita la inserción de los egresados en la situación del mundo de trabajo.

- Dimensión humana.- Fortalece la formación ética que tiene como finalidad desarrollar en el estudiante los valores Básicos que rigen la vida y la convivencia humana según el consenso de la comunidad educativa, inspirándose en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En la actuación educativa se potencia como valores básicos, entre otros, la autodisciplina, la responsabilidad, la autonomía, el esfuerzo y la comprensión e interés por saber.

- Dimensión social.- Busca la formación basada en actitudes, valores, ética y responsabilidad social, que permita al estudiante desarrollar comportamientos de acuerdo a las diferentes situaciones sociales. Desde esta perspectiva se fortalece una formación que promueve actitudes democráticas que faciliten la convivencia en una sociedad plural, el respeto a las ideologías y la aceptación de la diversidad.

Otra característica esencial del Modelo Educativo es el de estar centrado en el aprendizaje, basada en una concepción constructivista y humanista, lo cual indica que se privilegia una formación que pone al estudiante en el centro de atención del proceso académico, construye su propio conocimiento, diseña y define sus propias trayectorias e intensidades de trabajo, dejando de lado la concepción tradicional del estudiante como receptor de conocimientos y de información.

La formación centrada en el aprendizaje demanda de un tránsito desde modos de actuación encaminados a adiestrar la memoria, hacia modos de actuación centrados en educar a la mente (enseñar a pensar) y la socioafectividad.

El Currículum Flexible, como eje de construcción del Modelo Educativo, permite la adecuación de los estudiantes universitarios a los requerimientos del contexto local, nacional e internacional, así como a las características de los estudiantes, mediante una selección de rasgos y matices de construcción de los planes de estudio y de sus condiciones de operación. Es una mejora ordenada e inteligente de los programas académicos y de su entorno para realizar un propósito educacional concreto y bien definido.

CAMBIOS DE LOS ROLES DE LOS ACTORES DEL PROCESO EDUCATIVO

Los principales actores de la vida académica de una institución, sin duda, son los docentes y los estudiantes. En una concepción centrada en el aprendizaje donde el docente tiene las funciones de instruir y educar, desarrolla diversos modos de actuación.

- Facilita el aprendizaje mediante el desarrollo de estrategias didácticas innovadoras, integrando conocimientos de la ciencia, tecnología y sociedad.

- Dominar los procesos que favorecen la retención, comprensión del conocimiento por parte de los estudiantes.

- Satisfacer las necesidades de aprendizaje con atención y respeto a las particularidades de los estudiantes.

- Despertar en los estudiantes el interés, la motivación, el gusto por aprender a aprender, estimular la curiosidad y el pensamiento sistémico crítico y creador.

- Tener disposición para el trabajo colaborativo para fomentar la comunicación y el trabajo en equipo.

- Orientar y apoyar a los estudiantes y hacer uso de las nuevas tecnologías.

- Promover hábitos y habilidades de estudio.

El docente en este Modelo Educativo tiene nuevas competencias, entre las cuales pueden enfatizarse las siguientes:

- Ejerce su tarea docente como especialista en la asignatura que imparte, la cual conoce profunda y ampliamente, y como tal, aporta su experiencia y conocimientos para orientar, ampliar, enriquecer y clarificar los conocimientos que el estudiante va construyendo a través de sus actividades.

- Planea, diseña y administra el proceso de aprendizaje y utiliza medios tecnológicos apropiados para documentar el curso y ponerlo a disposición del estudiante, a fin de que sepa de antemano, qué se espera de él durante el curso y cómo será evaluado.

- Explora e investiga situaciones de la vida real, relacionadas con los contenidos del curso, y las presenta a los estudiantes en forma de casos, problemas o proyectos.

- Crea una atmósfera de trabajo que permite la apertura, la motivación y la libre expresión de los estudiantes, y en la cual éstos sientan seguridad y respeto a su persona cuando hacen contribuciones al grupo.

- Facilita el proceso de aprendizaje propiciando las condiciones adecuadas: selecciona las mejoras experiencias, potencia el desarrollo de habilidades mediante la práctica, los ejercicios, la experimentación, estimula con preguntas clave el pensamiento del estudiante para que profundice en el conocimiento y lo orienta para superar las dificultades y logre los objetivos de aprendizaje. Par cumplir con esta función, el docente debe mantener una relación continua y personalizada con cada estudiante.

- Evalúa en forma permanente e integral el desempeño del estudiante en función de la mejora continua. Observa sus conductas y analiza sus contribuciones y trabajos, compara estos datos con los criterios o estándares establecidos previamente, identifica dónde están los problemas, retroalimenta e interviene ofreciendo el apoyo requerido.

- Enseña con el ejemplo. El docente es en todo momento portador de los valores, actitudes y conductas que desea fomentar en sus estudiantes, caracterizándose por vivir y actuar de forma congruente con los principios establecidos en la misión institucional.

La tarea del estudiante es lograr una formación profesional que le permita mostrar una competencia en un mercado ocupacional con rasgos de gran complejidad. Para ello requiere de tiempo, dedicación y compromiso, así como de un proyecto institucional de formación que responda a estas expectativas.

En este proceso el estudiante participa en diversas actividades haciendo que su papel cambie. Algunas de las siguientes están siempre presentes:

- Analizar situaciones reales, complejas y retadoras presentadas por el profesor.

- Buscar, estudiar y aplicar información de diversas fuentes para ofrecer soluciones fundamentadas.

- Compartir las soluciones con los miembros del grupo, buscando entre todos, de forma colaborativa, la solución más viable.

- Utilizar las tecnologías de la información para aprender, investigar, exponer e interactuar con el profesor y sus compañeros.

- Consultar al profesor y a otros expertos para pedir orientación cuando lo necesite.

- Participar en la organización y administración del proceso compartiendo responsabilidades con sus compañeros.

- Participa en sesiones de grupo para reflexionar sobre el proceso, los resultados logrados y proponer juntos soluciones de mejora bajo la guía del docente.

LA COMUNICACIÓN DIDÁCTICA: ALTERNATIVA PARA EFICIENTAR EL MODELO EDUCATIVO FLEXIBLE DE LA UNIVERSIDAD JUÁREZ AUTÓNOMA DE TABASCO

Tomando en consideración que el proceso pedagógico es un sistema de comunicación y la meta de la comunicación pedagógica “es modificar el estado del saber, del saber hacer o del comportamiento del receptor, lo cual le hará comprender y posteriormente lograr cualquier cosa.”

La comunicación didáctica es una forma particular de proceso de la comunicación que se realiza entre el docente y el alumno.

Miguel Fonseca dice:

“Es parte medular del proceso de enseñanza-aprendizaje, un fenómeno cultural cuya realización persigue el logro de un objetivo didáctico determinado”

Juan Godel explica:

“Una comunicación didáctica cualquiera, se caracteriza por la necesidad, la conciencia, la voluntad y la intención explícita de alcanzar determinado objetivo didáctico”

La comunicación didáctica puede efectuarse cara a cara, mediante un texto, usando como vehículo a los medios audiovisuales, con cualquier otro auxiliar técnico o utilizando la combinación de todos o algunos de ellos.

Cuando se realiza la comunicación didáctica, el estudiante que ha pasado por una experiencia didáctica demostrará y calificará, bajo determinadas condiciones y en una situación específica, una actitud y una actuación que no era capaz de realizar antes de la comunicación didáctica; por ejemplo: cuando un docente imparte la primera lección de álgebra, tiene la conciencia, la voluntad y la intensión explícitas de lograr el objetivo específico de esa lección: hacer comprender a sus estudiantes que las letras x y y tienen dentro de esa materia una función específica y diferente de la que tienen como simples letras del abecedario o de la que tendían en otras materias, como biología (cromosomas). Para llegar a su objetivo, el docente expondrá verbalmente la significación de las letras x y y en álgebra (comunicación cara a cara); recurrirá a ejercicios marcados dentro del libro de álgebra, para completar sus explicaciones (comunicación a través de un texto); y escribirá una operación algebraica en el pizarrón, para ilustrar su exposición (ayuda visual como vehículo de comunicación); es decir, efectuará una comunicación didáctica, utilizando una combinación de varias técnicas que lo auxilien en su propósito.

Más tarde, si la comunicación didáctica verdaderamente se realizó, teniendo en cuenta que los estudiantes hayan preguntado en cada paso de la exposición las dudas que le surgían (retroalimentación), al aplicar el docente un cuestionario sencillo sobre el tema de la clase (condiciones y situación específica), el estudiante lo resolverá satisfactoriamente y sin problemas, es decir, mostrará una actitud y una actuación que no hubiera sido capaz de efectuar antes de realizarse la comunicación didáctica, pues no había tenido contacto nunca con la lección expuesta.

Para lograr un objetivo didáctico, es decir, para establecer la comunicación didáctica, se requiere cumplir las siguientes etapas mínimas:

a) Establecer las características de los estudiantes y del grupo a quienes se destinará el curso, partiendo del análisis de los participantes y de las condiciones en que se efectuará la comunicación didáctica.

b) Se deben analizar, estructurar, adaptar, determinar y exponer los objetivos generales y los particulares del curso.

c) Determinar la estrategia y la táctica didáctica a seguir en el proceso enseñanza-aprendizaje.

d) Seleccionar y comprobar los medios didácticos más apropiados y oportunos para efectuar la comunicación didáctica.

e) Evaluar el aprendizaje alcanzado, es decir, en qué medida se ha logrado efectivamente los objetivos propuestos.

f) Revisar, evaluar y reformular el curso, con base en los resultados obtenidos en el mismo.

g) Aplicar sistemática y operativamente el curso.

Al conocer estas etapas, que son una manera de sistematizar el proceso enseñanza-aprendizaje, se advierte la complejidad e importancia de las fases de la comunicación didáctica, tanto en el momento de trasmitir información a los estudiantes, como el memento de recibirla éstos y responder al docente, así como en todo el curso. Por lo tanto, una vez definida la comunicación didáctica y señaladas todas las etapas de las cuales depende su realización, se debe tener presente que al considerar el proceso de enseñanza-aprendizaje como una forma especial de proceso de comunicación, este será siempre bipolar y bidireccional en el que alternativa o simultáneamente se desempeñan los papeles y las funciones de emisor y receptor.

Por ejemplo: en la clase de álgebra, los polos serían el docente y el estudiante. Las explicaciones del docente irían dirigidas a los estudiantes y las preguntas o dudas de éstos tendrían una dirección contraria (hacia el docente).

En el momento en que el docente expone la significación de las letras x y y en álgebra, está desempeñando el papel y la función de emisor, y los estudiantes de receptores.

En el momento en que los estudiantes interrogan al docente acerca de por qué fueron la x y la y las letras elegidas para el álgebra, el docente desempeña la función de receptor, y los estudiantes la de emisor. En este caso, tanto el docente como los estudiantes desempeñan los papeles de emisor y receptor alternativamente.

Las interferencias en la comunicación didáctica, son todos aquellos obstáculos que lo distorsionan, lo desvirtúan o lo impiden. Estas interferencias son originales de cada situación concreta de la enseñanza-aprendizaje.

En general, existen dos tipos de interferencias más comunes en el momento de trasmitir información:

  1. La primera se debe a que la posibilidad y capacidad para utilizar los recursos disponibles o deseables en el logro de los objetivos propuestos, o sea, en el logro de la comunicación didáctica, son variables, lo que interfiere de manera constante en el proceso.
  2. La segunda es que en el caso de disponer de recursos deseados, si éstos se utilizan de manera incontrolada o el control que se ejerza sobre ellos no es suficiente, corren el riesgo de convertirse en obstáculos para las intenciones del profesor en vez de ayudarlo, provocando distorsiones en la comunicación.

Por otra parte, las interferencias originales en el momento de la trasmisión, condicionan o causan interferencias en la recepción de información; por ejemplo: al no haber una comprensión suficiente por parte del estudiante acerca de cómo opera la comunicación didáctica, el docente recibe de manera limitada o parcial la respuesta o la retroalimentación del estudiante. Por ello, es importante explicar a éste todas las etapas de que consta el logro de un objetivo didáctico o realización de la comunicación didáctica. Así podrá responder de la forma más acertada y dar al docente los elemntos necesarios para seguir adelante en la evaluación de la comunicación didáctica.

Debe quedar claro que la comunicación didáctica, la ser una forma específica de proceso de la comunicación, es, al igual que éste, un fenómeno global y que el contexto donde se manifiesta proporciona y genera, de manera continua, informaciones que condicionan a la comunicación didáctica, propiciándola o interfiriéndola. Por ello, el docente debe estar consciente de la situación real y concreta del salón de clases o contexto particular donde se realiza la enseñanza-aprendizaje, ya que esa situación o este contexto se encuentra en constante evolución.

Es importante señalar que la omisión de una etapa en el desarrollo de la comunicación didáctica, así como el uso inadecuado de un auxiliar audiovisual, son interferencias al proceso especial de comunicación didáctica, por tanto, no debe ponerse en práctica si éste no ha sido suficientemente asimilado y controlado, pues de lo contrario, el obstáculo puede ser de tal magnitud que impida totalmente la comunicación, en vez de propiciarla.

CONCLUSIÓN

La característica esencial del Modelo Flexible de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco es el de estar centrado en el aprendizaje, lo cual indica que se privilegia una formación que pone al estudiante en el centro de la atención del proceso académico el cual construye su propio conocimiento dejando de lado la concepción tradicional del estudiante como receptor de conocimientos y de información. La formación centrada en el aprendizaje demanda de un tránsito desde modos de actuación encaminados a adiestrar la memoria, hacia modos de actuación centrados en educar a la mente (enseñar a pensar) y a la socioafectividad (enseñar a querer y a sentir).

La imagen del docente facilitador cobra relevancia en el esquema de trbajo de la comunicación didáctica ya que propone que la relación docente-educando sea más directa y sin ninguna intermediación de por medio.

BIBLIOGRAFÍA

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